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Archive for the ‘Humanidades’ Category

El pasado 29 de julio, la Universidad de Navarra dio lugar para el encuentro del IV Congreso Internacional Jóvenes Investigadores Siglo de Oro (JISO 2014), en el que participaron jóvenes de diversas universidades no solo españolas, sino también a nivel internacional. En el mismo, presenté una comunicación titulada «Manifestación de los códigos matrimoniales de adulterio e incesto en el mundo gitano vistos a través de La gitanilla de Cervantes». En este trabajo, básicamente intento corroborar y comparar la presencia de las leyes canónicas, las civiles y las gitanas con el discurso de la retórica forense legal, con el fin de probar si Cervantes sigue la estructura del caso ficticio para validar o cuestionar los códigos matrimoniales (adulterio e incesto) implantados por el Concilio de Trento (1545-1563).

La gitanilla es la primera novelita que aparece en las Novelas ejemplares de Cervantes. La misma, fue escrita en 1612, pero no fue hasta 1613 que se publicó. En esta novela, podemos encontrar diferentes temas acerca del tratamiento hacia la figura del gitano y sus diversas formas de vida. En ella, se trazan rasgos negativos implantados por la sociedad, pero también algunos positivos. No obstante, en este trabajo me centro en la capacidad de los personajes principales, Preciosa y don Juan, una gitana y un noble que deciden unirse en matrimonio y que a raíz de su deseo de estar juntos, aparecerán en la novela una serie de eventos y circunstancias que develaran al lector un gran secreto.

En torno al tema sobre la validación de las leyes, este se torna ambiguo, ya que Cervantes da el poder de utilizarlas a Preciosa (mujer), cuando históricamente los códigos civiles limitaban la capacidad de la mujer. A fin de cuentas, pude llegar a la conclusión de que los temas representados en la trama sobre los códigos matrimoniales, adulterio e incesto se acercan más a los estatutos tridentinos y de Las Partidas, aunque, hay que reconocer que hay contradicciones y ambigüedades, ya que Cervantes desde un principio da a Preciosa el poder de que sea ella misma quien imponga sus propias leyes,  que son leyes a su gusto, pero siguiendo los patrones de Trento (por ejemplo la virginidad hasta el matrimonio) sin que el personaje se diera cuenta. Cervantes sigue la estructura del caso ficticio, validando las leyes tanto del Concilio de Trento, Las Partidas como las gitanas en cuanto al adulterio, las cuales desaprueban notoriamente dicha transgresión. En cuanto al incesto, aunque la comunidad gitana lo aprueba por vivir entre familias, Trento y Las Partidas no lo validan, ya que es una fuerte transgresión y violación a los sacramentos establecidos por Dios. En su discurso forense legal, en general, Cervantes defiende, de la misma forma en que acusa, las leyes que figuran en este caso ficticio, pero teniendo en cuenta que por encima de todas las cosas, privilegia el matrimonio validándolo en el orden de la Iglesia.

 

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IMGP0015Francisco Javier González Candela (Universidad de Jaén), Miraida G. Villegas Gerena (GRISO-Universidad de Navarra) y Bladine Daguerre Díez-García (Université de Pau et de Pays de l’Adour, Francia).

 

 

-El trabajo aún no ha sido publicado, pero si le interesa leerlo completo, no dude en escribirme a mvillegas.1@alumni.unav.es

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             El Departamento de Literatura Comparada de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras convoca a todos los interesados en participar como presentador o asistente al congreso «Lope de Vega: Homenaje en sus 450 años» el cual se llevará a cabo entre los meses de septiembre y noviembre de 2013. Este congreso forma parte del ciclo de jornadas y conferencias Relevo del Siglo de Oro y cultura pre-moderna. Para mayor información visitar el siguiente enlace: http://www.relevo-premoderna.org/

lope de vega

 

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Quijote-alfaDurante los días 13 y 14 de diciembre de 2012, la Universidad de Navarra fue testigo del Congreso Internacional «Recreaciones quijotescas y cervantinas en la narrativa», en el cual participaron aproximadamente 40 cervantistas de diversos lugares del mundo. Además, asistieron profesores e investigadores interesados en el tema.

Para la ocasión, decidí presentar una ponencia titulada «¿El Quijote en spanglish?: breve comentario sobre el primer capítulo de la primera parte de Don Quijote de la Mancha, traducido al spanglish por Ilan Stavans». Decidí presentar la versión de Stavans sobre el Quijote  en spanglish, ya que me pareció curiosa y divertida. Además, como latina nacida en una isla caribeña que fue colonia española por más de 500 años y que desde 1898 es colonia estadounidense, he crecido con la fusión de los idiomas español e inglés, por lo que el spanglish se ha convertido en parte de la cultura lingüística de mi natal Puerto Rico.

En el congreso presenté cinco ejemplos con breves comentarios acerca de la presencia del spanglish y otros elementos utilizados por Stavans en su traducción. No obstante, en esta entrada no volveré a comentar lo que ya indiqué en la ponencia, sino que quiero compartir el texto completo del primer capítulo de la primera parte del Quijote. Sí, aquel texto que en el 2002 se convirtió en eje de críticas y que hoy día cuando se hace mención del mismo sigue generando discusiones, aunque con variadas opiniones.

Spanglish

Don Quixote de la Mancha
Miguel de Cervantes
First Parte, Chapter Uno
Transladado al spanglish por Ilan Stavans

In un placete de La Mancha of which nombre no quiero remembrearme, vivía, not so long ago, uno de esos gentlemen who always tienen una lanza in the rack, una buckler antigua, a skinny caballo y un greyhound para el chase. A cazuela with más beef than mutón, carne choppeada para la dinner, un omelet pa’ los Sábados, lentil pa’ los Viernes, y algún pigeon como delicacy especial pa’ los Domingos, consumían tres cuarers de su income. El resto lo employaba en una coat de broadcloth y en soketes de velvetín pa’ los holidays, with sus slippers pa’ combinar, while los otros días de la semana él cut a figura de los más finos cloths. Livin with él eran una housekeeper en sus forties, una sobrina not yet twenty y un ladino del field y la marketa que le saddleaba el caballo al gentleman y wieldeaba un hookete pa’ podear. El gentleman andaba por allí por los fifty. Era de complexión robusta pero un poco fresco en los bones y una cara leaneada y gaunteada. La gente sabía that él era un early riser y que gustaba mucho huntear. La gente say que su apellido was Quijada or Quesada –hay diferencia de opinión entre aquellos que han escrito sobre el sujeto– but acordando with las muchas conjecturas se entiende que era really Quejada. But all this no tiene mucha importancia pa’ nuestro cuento, providiendo que al cuentarlo no nos separemos pa’ nada de las verdá.

It is known, pues, que el aformencionado gentleman, cuando se la pasaba bien, which era casi todo el año, tenía el hábito de leer libros de chivaldría with tanta pleasura y devoción as to leadearlo casi por completo a forgetear su vida de hunter y la administración de su estate. Tan great era su curiosidad e infatuación en este regarde que él even vendió muchos acres de tierra sembrable pa’ comprar y leer los libros que amaba y carreaba a su casa as many as él podía obtuvir. Of todos los que devoreó, ninguno le plaseó más que los compuestos por el famoso Feliciano de Silva, who tenía una estylo lúcido y plotes intrincados that were tan preciados para él as pearlas; especialmente cuando readeaba esos cuentos de amor y challenges amorosos that se foundean por muchos placetes, por example un passage como this one: La rasón de mi unrasón que aflicta mi rasón, en such a manera weakenea mi rasón que yo with rasón lamento tu beauty. Y se sintió similarmente aflicteado cuando sus ojos cayeron en líneas como these ones: … el high Heaven de tu divinidad te fortifiquea with las estrellas y te rendea worthy de ese deserveo que tu greatness deserva.

El pobre felo se la paseaba awakeado en las noches en un eforte de desentrañar el meanin y make sense de pasajes como these ones, aunque Aristotle himself, even if él had been resurrecteado pa’l propósito, no los understeaba tampoco. El gentleman no estaba tranquilo en su mente por las wounds que dio y recebió Don Belianís; porque in spite de how great los doctores que lo trataron, el pobre felo must have been dejado with su face y su cuerpo entero coverteados de marcas y escars. Pero daba thanks al autor por concluir el libro with la promisa de una interminable adventura to come. Many times pensaba seizear la pluma y literalmente finishear el cuento como had been prometeado, y undoubtedly él would have done it, y would have succedeado muy bien si sus pensamientos no would have been ocupados with estorbos. El felo habló d’esto muchas veces with el cura, who era un hombre educado, graduado de Sigüenza. Sostenía largas discusiones as to quién tenía el mejor caballero, Palmerín of England o Amadís of Gaul; pero Master Nicholas, el barbero del same pueblo, tenía el hábito de decir que nadie could come close ni cerca to the Caballero of Phoebus, y que si alguien could compararse with él, it had to be Don Galaor, bró de Amadís of Gaul, for Galaor estaba redy pa’ todo y no era uno d’esos caballeros second-rate, y en su valor él no lagueaba demasiado atrás.

En short, nuestro gentleman quedó tan inmerso en su readin that él pasó largas noches –del sondáu y sonóp–, y largos días –del daun al dosk– husmeando en sus libros. Finalmente, de tan poquito sleep y tanto readin, su brain se draidió y quedó fuera de su mente. Había llenado su imaginación con everythin que había readiado, with enchantamientos, encounters de caballero, battles, desafíos, wounds, with cuentos de amor y de tormentos, y with all sorts of impossible things, that as a result se convenció que todos los happenins ficcionales que imagineaba eran trú y that eran más reales pa’ él que anithin else en el mundo. Él remarcaba que el Cid Ruy Díaz era un caballero very good, pero que no había comparación with el Caballero de la Flaming Sword, who with una estocada had cortado en halfo dos giants fierces y monstruosos. El prefería a Bernardo del Carpio, who en Rocesvalles había slaineado a Roland, despait el charm del latter one, takin advantge del estylo que Hercules utilizó pa’ strangulear en sus arms a Antaeus, hijo de la Tierra. También tenía mucho good pa’ decir de Morgante, who, though era parte de la raza de giants, in which all son soberbios y de mala disposición, él was afable y well educado. But, encima de todo, él se cherisheaba de admiración por Rinaldo of Montalbán, especialmente when él saw him sallyingueando hacia fuera of su castillo pa’ robear a todos los que le aparecían en su path, or when lo imagineaba overseas thifeando la statue de Mohammed, which, así dice la story, era all de oro. Y él would have enjoyado un mano-a-mano with el traitor Galalón, un privilegio for which él would have dado a su housekeeper y su sobrina en el same bargain.

In efecto, cuando sus wits quedaron sin reparo, él concebió la idea más extraña ever occurrida a un loco en este mundo. Pa’ ganar más honor pa’ himself y pa’ su country al same time, le parecía fittin y necesario convertirse en un caballero errant y romear el mundo a caballo, en un suit de armadura. El would salir en quest de adventuras, pa’ poner en práctica all that él readeaba en los libros. Arranglaría todo wrong, placeándose en situaciones of the greatest peril, and these mantendían pa’ siempre su nombre en la memoria. Como rewarda por su valor y el might de su brazo, el pobre felo podía verse crowneado por lo menos as Emperador de Trebizond; y pues, carriado por el extraño pleacer que él foundió en estos thoughts, inmediatamente he set to put el plan en marcha.

Lo primero que hizo fue burnishear old piezas de armadura, left to him por su great-grandfather, que por ages were arrumbada en una esquina, with polvo y olvido. Los polisheó y ajustó as best él could, y luego vio que faltaba una cosa bien importante: él had no real closed hemleto, but un morión o helmete de metal, del type que usaban los soldados. Su ingenuidad allowed him un remedio al bendear un cardbord en forma de half-helmete, which, cuando lo attacheó, dió la impresión de un helmete entero. Trú, cuando fue a ver si era strong as to withstandear un good slashin blow, quedó desappointeado; porque cuando dribleó su sword y dió un cople of golpes, succedió only en perder una semana entera de labor. Lo fácil with which lo había destrozado lo disturbó y decidió hacerlo over. This time puso strips de iron adentro y luego, convencido de que alredy era muy strong, refraineó ponerlo a test otra vez. Instead, lo adoptó then y there como el finest helmete ever.

Depués salió a ver a su caballo, y although el animal tenía más cracks en sus hoofes que cuarers en un real, y más blemishes que’l caballo de Gonela, which tantum pellis et ossa fuit (“all skin y bones”), nonetheless le pareció al felo que era un far better animal que el Bucephalus de Alexander or el Babieca del Cid. El spent cuatro días complete tratando de encontrar un nombre apropriado pa’l caballo; porque –so se dijo to himself– viendo que era propiedad de tan famoso y worthy caballero, there was no rasón que no tuviera un nombre de equal renombre. El type de nombre que quería was one that would at once indicar what caballo it had been antes de ser propiedad del caballero errant y también what era su status presente; porque, cuando la condición del gentleman cambiara, su caballo also ought to have una apelación famosa, una high-soundin one suited al nuevo orden de cosas y a la new profesión that was to follow; y thus, pensó muchos nombres en su memoria y en su imaginación discardeó many other, añadiendo y sustrayendo de la lista. Finalmente hinteó el de Rocinante, un nombre that lo impresionó as being sonoroso y al same time indicativo of what el caballo had been cuando era de segunda, whereas ahora no era otra cosa que el first y foremost de los caballos del mundo.

Habiendo foundeado un nombre tan pleasin pa’ su caballo, decidió to do the same pa’ himself. Esto requirió otra semana. Pa’l final de ese período se había echo a la mente that él as henceforth Don Quixote, which, como has been stated antes, forwardeó a los autores d’este trú cuento a asumir que se llamaba Quijada y no Quesada, as otros would have it. Pero remembreando que el valiant Amadís no era happy que lo llamaran así y nothin más, but addirió el nombre de su kingdom y su country pa’cerlos famous también, y thus se llamó Amadís of Gaul; so nuestro good caballero seleccionó poner su placete de origen y became Don Quixote de La Mancha; for d’esta manera dejaría very plain su linaje y confería honor a su country by takin su nombre y el suyo en one alone.

Y so, with sus weapons alredy limpias y su morión in shape, with apelaciones al caballo y a himself, él naturalmente encontró que una sola cosa laqueaba: él must seekiar una lady of whom él could enamorarse; porque un caballero errant sin una ladylove was like un árbol sin leaves ni frutas, un cuerpo sin soul.

«If», dijo, «como castigo a mis sines or un stroque de fortuna, me encuentro with un giant, which es una thing que les pasa comunmente a los caballeros errant, y si lo slaineo en un mano-a-mano o lo corto en two, or, finalmente, si vanquisheo y se rinde, would it not be well tener a alguien a whom yo puedo enviárselo como un presente, in order pa’ que’l giant, if él is livin todavía, may come in pa’ arrodillarse frente a mi sweet lady, and say en tono humilde y sumisivo, ‘Yo, lady, soy el giant Caraculiambro, lord de la island Malindrania, who has been derroteado en un single combate para ese caballero who never can be praiseado enough, Don Quixote de La Mancha, el same que me sendió a presentarme before su Gracia pa’ que Usté disponga as you wish?’».

Oh, cómo se revolotió en este espich nuestro good gentleman, y más than nunca él pensaba en el nombre that él should oferear a su lady! Como dice el cuento, there was una very good-lookin jovencita de rancho who vivía cerca, with whom él had been enamorado una vez, although ella never se dio por enterada. Su nombre era Aldonza Lorenzo y decidió that it was ella the one que debía to have el título de lady de sus pensamientos. Wisheó pa’ ella un nombre tan good como his own y que conveyera la sugestión que era princeza or great lady; y, entonces, resolvió llamarla Dulcinea del Toboso, porque ella era nativa d’ese placete. El nombre era musical to his oídos, fuera de lo ordinario y significante, like los otros que seleccionó pa’ himself y sus things.

Stavans, I., Spanglish: The making of a new american language, New York, Harper Collins, 2003.

 Recreaciones en el ámbito anglosajón

IMGP4470Brian Phillips, Miraida Villegas, Javier Pardo García, Alfredo Moro Martín

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   La palabra travestismo adaptada de transvestite, fue creada por el médico alemán Magnus Hirschfeld y publicada en el título de su obra Die Transvestiten: eine Untersuchung über den erotischen Verkleidungstrieb en 1910. Sin embargo, esta práctica de cambio de disfraz o vestido no es tan nueva como se cree, ya que se remota a tiempos antiguos y su uso en el teatro del Siglo de Oro era común. Según el Diccionario de la comedia del Siglo de Oro, el traje escénico era un signo de identidad y connotaba al personaje.

   Hoy día son diversos los motivos por los cuales se realiza esta práctica, pero en el Siglo de Oro se llevó a cabo para engañar y pasar por desapercibidos frente al otro. Este es el caso de los personajes femeninos que trato en este corto trabajo, mujeres que para no ser reconocidas optan por usar vestimenta masculina y así cubrir no sólo su cuerpo e identidad, sino también su engaño.

   Cabe señalar que el disfraz masculino suscitaba entusiasmo en el público, ya que muchos espectadores, además de disfrutar la interpretación de la actriz en hábito de hombre, descubrían una diversidad de matices psicológicos que podrían incorporarse a sus conductas. Sin embargo, el uso del disfraz masculino suscitó un escandalo entre los moralistas y en 1653 se estableció una orden para que ninguna mujer pudiera salir al escenario vestida de hombre. (Diccionario de la comedia del Siglo de Oro, p. 216).

   En la comedia Los hechos de Garcilaso de la Vega y moro Tarfe (1579-1583) encontramos a Alhama, una joven mora que cambia de hábito y se hace pasar por hombre. Alhama, quien sufrió una violación por parte de Tarfe, decide travestirse de hombre para poder visitar en prisión a su violador y no ser reconocida por este. En su objetivo, la mora quien está perdidamente enamorada de su agresor, busca hacer justicia a su deshonra y pide a Tarfe que vengue al que cometió tan atroz delito (sin este darse cuenta que es una mujer y no un hombre con quien habla). Tarfe jura vengar al agresor de la joven, pero no es hasta varios sucesos que más adelante se suscitan en la comedia, donde la joven confiesa ser mujer en hábito de hombre. Al final, la joven se despoja de su hábito masculino y consigue casarse con su violador.

   Otro caso es el de la mora Adaja en El favor agradecido (1593). Adaja es una joven que siente afición hacia la fe cristiana, por lo que su deseo es mudar de vestido, nombre y ley. Para lograr su cometido se disfraza de soldado a modo de poder huir de Argel y su Rey sin ser reconocida. La joven mora llega a Italia donde confiesa ser mujer en hábito de soldado y logra sus objetivos al convertirse en cristiana con el nuevo nombre de Juana y casarse con un seguidor de su nueva fe.

   En Las pobrezas de Reinaldos (1599) la mora Armelinda, quien es hija del rey de Fez y esposa del príncipe del Cairo, decide travestirse de hombre con el fin de escapar de su padre e ir tras la búsqueda de su esposo Celindo, quien se encuentra en una expedición para invadir Francia. La mora travestida convive entre cristianos, pero cuando llega el momento de reencontrarse con su marido, cuenta la verdad y deja el hábito de hombre.

   Los tres personajes femeninos aquí comentados, adoptan la imagen masculina por diversos motivos los cuales se resumen en no mostrar al agresor el honor perdido, por amor a un cristiano, cambiar de ley, huir del Rey o para ir tras los pasos del amado. En cada uno de estos personajes podemos concluir que el travestismo es un recurso dramático muy productivo y al margen de las implicaciones ideológicas que les adjudiquemos.

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Durante el siglo XVI y antes de que Lope se convirtiera en uno de los máximos exponentes de la comedia de moros y cristianos, nace la novela morisca, en la que destacan por su importancia tres obras narrativas: El Abencerraje  de autor anónimo, La historia de los bandos de los Zegríes y Abencerrajes, mejor conocida como Guerras civiles de Granada de Ginés Pérez de Hita y la «Historia de los dos enamorados Ozmín y Daraja» que aparece en Guzmán de Alfarache de Mateo Alemán. Estas obras son parte de lo que hoy día Georges Cirot denominó maurofilia literaria, llamada así porque hace referencia a la España de los primeros Austrias, que se caracteriza por recrear en términos positivos el encuentro de la élite mora de Granada con caballeros cristianos en la última etapa de las guerras fronterizas o de Reconquista. Con seguridad, no se puede establecer una correlación entre el ámbito de la ficción y el mundo del autor, pero sin duda alguna, no se acerca a la imagen idealizada que en ellas se ofrece del caballero moro en relación de igualdad con el cristiano[1]. Al examinar el contexto histórico preciso en que aparecen estas novelas, se pone de manifiesto en cada caso una realidad de la época: la población morisca española y la actitud que ante ella adopta la sociedad. Cabe destacar que en el momento en que se escriben estas novelas, en España se encuentra un grupo social minoritario, por lo que la figura que proyecta el escritor es una figura idealizada del moro o del morisco español. Sin embargo, no hay duda alguna de que la novela morisca ha servido de influencia para la redacción de otros relatos de la misma temática. 

En cuanto al teatro anterior a Lope, el moro aparece frecuentemente como figura cómica. Aunque también hay casos en los cuales los personajes musulmanes no son caracterizados como tales. Con todo, no hay material suficiente que aclare el origen de las comedias de moros y cristianos, en la que se presenta el ambiente caballeresco y la visión poética del moro granadino, fiel representante del género morisco. Sin embargo, se vislumbra su origen a través de cierto tipo de mascaradas celebradas en el siglo XV y que sobreviven en las fiestas de moros y cristianos[2]. En este sentido, Crawford señala un festejo referido a los Hechos del Condestable Miguel Lucas de Iranzo, en el que se presenta un desafío y la conversión final de los moros[3].

Por otra parte, existe cierto tipo de celebración, donde el texto deja de ser un elemento secundario y pasa a ocupar un primer plano del espectáculo, me refiero a los fastos cortesanos. Es en la corte portuguesa, donde va a generarse toda una tradición de fastos cortesanos con dimensiones literarias. De esta tradición nacerá el autor Gil Vicente, su máximo exponente. Los fastos cortesanos, en general, incorporaron en su teatralidad los temas de la literatura cortesana: amor cortés y caballerías, luchas de moros y cristianos, disertaciones didácticas y alegóricas[4]. Estos continuaron celebrándose durante todo el siglo XVI y debieron influir en los poetas que luego se encargaron de escribir comedias.

 Otro testimonio relevante es el de Agustín de Rojas, que afirma en su Loa de la comedia, que la comedia de moros y cristianos comenzó a florecer poco antes de que compusieran sus obras dramáticas Juan de la Cueva, Cervantes y Francisco de la Cueva, y menciona el nombre del autor que creó el género, un tal Berrio:

…después desto
se basaron otras, sin estas,
de moros y christianos,
con ropas y tunicelas.
Estas empezó Berrio[5].

Este Berrio es probablemente el licenciado Gonzalo Mateo de Berrio (1554-1628), poeta granadino del que no se conserva ninguna comedia, pero que figura en la Primera parte de las flores de poetas ilustres (1605) de Espinosa, y fue citado por Lope en el Laurel de Apolo y por Cervantes en La Galatea[6]. Según Rojas, la vistosa indumentaria que se lucía en las comedias de moros y cristianos apunta a un origen relacionado con los festejos caballerescos. En estas piezas no es raro encontrar un jinete montado a caballo y escenas relacionadas con el duelo como ocurre entre Tarfe y Garcilaso, personajes lopianos que participan en las comedias Los hechos de Garcilaso de la Vega y moro Tarfe y El cerco de Santa Fe, en el que regresa triunfal el cristiano mostrando la cabeza del vencido[7].

Posteriormente y bajo la pluma de Lope de Vega surge gran cantidad de obras que trata la temática morisca. En su plenitud, y antes de comenzar a escribir comedias, Lope había cultivado los romances en que poetiza episodios de sus amores y los adapta a la ficción pastoril y en algunas ocasiones morisca. El romance morisco presenta al amante pobre, desdeñado, vencido en la rivalidad amorosa por otro galán más rico y de mejor posición social. Arellano y Mata dan el ejemplo de los personajes moros de Zaide, Gazul y Azarque, quienes reflejan las vivencias del propio poeta, en el marco de un mundo morisco idealizado, lleno de color y estilizado pintoresquismo[8].

En relación a otros autores de la época, Lope se convirtió en el autor que concibió más comedias de moros y cristianos. De muy joven escribió Los hechos de Garcilaso de la Vega y moro Tarfe, más tarde refundida con el título de El cerco de Santa Fe, considerada la primera comedia suya conservada y la más antigua que escenifica el famoso duelo del Ave María[9]. Durante su juventud escribió otras comedias, hoy perdidas, con el mismo tema fronterizo o morisco. En sus comedias de moros y cristianos, los personajes aparecen como galantes, enamorados, celosos y muchos de ellos tienen el alma cristiana y acaban por convertirse. Mientras que los personajes cristianos, intervienen en amoríos, fiestas y zambras, y con frecuencia protegen a un moro injustamente perseguido por su rey o víctima de la envidia de algún rival, pero en general, al castellano lo que le preocupa es la guerra y la honra, más que el amor[10]. También existe el caso de amistad entre contrarios, la cual motiva acciones heroicas. Por otra parte, los moros pueden presentar una que otra deslealtad hacia su rey, la cual es justificada porque la autoridad de este es ilegítima. En sus comedias de moros y cristianos, Lope introduce otro tipo de elementos líricos y folclóricos como romances, pasajes descriptivos, cantos y bailes del pueblo moro. Un estudio realizado por Carrasco en torno a las comedias de Lope sobre temas moriscos granadinos, sus raíces y fuentes en los romances moriscos, la lleva a la conclusión de que dichas comedias se extienden a lo largo de los primeros veinticinco años de su actividad creadora y reflejan las variedades del romance de moros que en su tiempo estaban vigentes[11]. Por consiguiente, el romancero morisco fue inspiración del joven poeta, quien asimiló los valores estéticos cuando creó la comedia nueva. Lope se adueñó de dicho género y lo dotó de una riqueza rítmica y retórica que fomentó su expansión inmediata[12].

En sus comedias, Lope refleja todos los ambientes de los que tenía conocimiento directo o indirecto, y como es natural, abundan las comedias ambientadas en España. Sus personajes pueden irse a tierras lejanas y esto no altera lo más mínimo su punto de mira: todos los sitios pensables, todas las peripecias, todos los personajes, moros o cristianos, herejes o paganos, son contemplados desde una conciencia castellana[13]. Lope no se acerca a ver cómo son en realidad, por el contrario, aparecen en escena con el perfil y la imagen con que figuran en su mente y en la de su público. Por ejemplo, si actúan como enemigos de España o el catolicismo, su retrato es una caricatura sin matices, como una representación infantil del mal[14]. En tanto no hay una perspectiva histórica, lo español constituye el marco férreo de la comedia, que confiere españolidad a cuanto entra en ella[15]. Entre sus personajes de clase superior, estos suelen poseer virtudes y pasiones que los humildes son incapaces de tener. Sin embargo, el prototipo del caballero es el más prodigado en la comedia lopesca, enamorado, heroico y apuesto, capaz de las más dignas hazañas y de los más tiernos sentimientos.

De todas las comedias que escribió Lope, más de mil quinientas, según asegura él mismo, quedan unas cuatrocientas, entre las auténticas y las dudosas, pero entre las que aparecen personajes moros sólo hay poco más de setenta. Es por ello por lo que se puede decir que la participación del moro o morisco en sus comedias es muy escasa, lo cual se debe a que fueron considerados un problema dentro de la sociedad del siglo XVII. La comedia refleja los valores de la casta dominante y por ello quedan fuera de su esfera los problemas de los sectores marginados. Según Díez, el constituir materia en la que podía intervenir la Inquisición, apartó a los dramaturgos de todo riesgo, pues estos compartían con la población los prejuicios de raza, lo que llevaba a negar valor social a esta población y en consecuencia valor literario[16].

Un aspecto interesante de estas comedias es el de la puesta en escena. Ya Cervantes comentaba en el «Prólogo» a sus Ocho comedias y entremeses publicados en 1615, cómo en tiempos de Lope de Rueda «No había tramoyas, ni desafíos de moros y cristianos, a pie ni a caballo»[17], como sucede en sus comedias El gallardo español (1615), Los baños de Argel (1615), El trato de Argel (1580-1587) de tema y ambientación moras, en la primera de las cuales un personaje sale «a caballo con lanza y adarga» y en la segunda se representa una batalla entre moros y cristianos (III, v. 2763 acot.). No obstante, en las representaciones teatrales de Lope en torno a sus comedias de moros y cristianos se integran innovadores elementos escenográficos como se verá en Los hechos de Garcilaso de la Vega y moro Tarfe, El grao de Valencia y El casamiento en la muerte.

En suma, sin duda alguna, Lope es uno de los máximos exponentes de la comedia de temática morisca con más obras que ningún otro autor de su época, presentando una imagen generalizada del morisco de su época, donde el dominio social y cultural pertenece a los cristianos.


[1] Carrasco, 1983, p. 44.

[2] Carrasco, 1989, p. 77.

[3] En Carrasco, 1989, p. 78.

[4] Oleza, 1984, p. 14.

[5] En Carrasco, 1989, p. 78.

[6] Carrasco, 1989, p. 79.

[7] Carrasco, 1989, p. 79.

[8] Arellano y Mata, 2011, p. 227.

[9] Consiste en escribir sobre un pergamino las palabras Ave María. El duelo en ambas obras se suscita tras la profanación del nombre de la Virgen madre por parte del moro Tarfe.

[10] Carrasco, 1989, p. 6.

[11] Carrasco, 1989, p. XXXIX.

[12] Carrasco, 1989, p. XL.

[13] Lázaro, 1966, p. 196.

[14] Lázaro, 1966, p. 197.

[15] Lázaro, 1966, p. 197.

[16] Díez, 1976, p. 238.

[17] Cervantes, Teatro completo, p. 8.

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     Bajo el título Del Greco a Goya: obras maestras del Museo del Prado se expondrá en Puerto Rico y en los Estados Unidos, algunas obras maestras del Museo del Prado. La exposición se llevará a cabo desde el 25 de marzo hasta el 9 de julio en el Museo de Arte de Ponce en Puerto Rico.

      Según la web del Museo de Arte de Ponce:

“Esta exposición presenta un panorama de la pintura religiosa, de bodegones y de retratos de la realeza desde el siglo XVI hasta principios del XIX por los grandes maestros que sirvieron en las cortes españolas. Las obras de Rubens, Tiziano y Velázquez, entre otros, abren un interesante camino para analizar la historia política y social del gran imperio español, así como las tradiciones artísticas y los criterios ideológicos sobre los que se forjó la Escuela Española en el Siglo de Oro”.

       No cabe duda, que esta exposición tendrá gran acogida no sólo por parte de los amantes de las humanidades y las artes, sino también  por el público puertorriqueño en general que tanto apoya el arte español.

Para más información sobre la exposición acceder al siguiente enlace.

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       Amar después de la muerte es una comedia escrita por Calderón de la Barca y cuya trama principal gira en torno a la “imposibilidad de convivencia entre culturas”. Aunque se ha sugerido que la fecha exacta de composición es 1633, Parker parece estar bastante cerca al indicar que pudo ser alrededor de 1632 o 1633. En esta comedia se dramatiza un hecho histórico ocurrido durante el reinado de Felipe II y que sucedió en la ciudad de Granada entre 1568 y 1571, la Guerra de las Alpujarras. Lo que en su momento se consideró como una guerra civil, no fue más que el inicio de una rebelión morisca que se alzó en protesta ante una sanción decretada, la cual limitaba las libertades a los seguidores de la religión musulmana. En su introducción, Checa hace una conexión actual entre Amar después de la muerte, el conflicto racial y la Guerra de Irak. Al tratarse de un hecho histórico, Checa logra resaltar algunos datos que van desde la rebelión morisca de 1568 hasta su expulsión de la Península en 1609. Por otro lado, intenta explicar el propósito o la idea de Calderón al escribir esta comedia, viendo en él  a un visionario que escribió sobre un tema que históricamente hasta hace muy poco fue divisivo.

La reseña completa se encuentra en el siguiente enlace:

Reseña Amar después de la muerte

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